Tiffy necesita encontrar cuanto antes un lugar asequible donde vivir en Londres. Leon, enfermero de noche, necesita un ingreso extra. La solución parece tan práctica como disparatada: compartir piso y también cama, pero nunca al mismo tiempo. Ella tendrá el apartamento por las noches y él durante el día.
Sin llegar siquiera a conocerse cara a cara, empiezan a comunicarse mediante notas repartidas por la casa. Lo que comienza con asuntos domésticos termina convirtiéndose poco a poco en confidencias, apoyo y una amistad inesperada que hace que dos completos desconocidos empiecen a ocupar un espacio cada vez mayor en la vida del otro.
Mientras Tiffy intenta recuperar la seguridad en sí misma después de una relación que dejó más huella de la que quiere admitir y Leon lidia con sus propios problemas familiares, su peculiar convivencia demuestra que la intimidad puede empezar mucho antes de compartir una habitación.
Una comedia romántica slow burn, tierna y divertida, pero con un trasfondo serio sobre el maltrato psicológico, la recuperación emocional y la importancia de aprender a reconocer una relación sana.