Harlow y Finn deberían haber dejado atrás lo ocurrido en Las Vegas. Su matrimonio apenas duró doce horas y ambos estuvieron de acuerdo en anularlo, pero separarse no consiguió eliminar una atracción que parece volverse más intensa cada vez que coinciden.
Cuando Finn aparece inesperadamente en San Diego, los amigos que ahora comparten hacen imposible que puedan evitarse. Lo que comienza como una sucesión de encuentros físicos sin compromiso pronto se convierte en un refugio para los dos.
Harlow está afrontando una noticia familiar capaz de cambiarlo todo y su instinto es encontrar una solución a cualquier precio. Finn, por su parte, carga con problemas familiares y económicos que se empeña en resolver solo.
Entre discusiones, deseo y una intimidad cada vez más difícil de considerar únicamente sexual, ambos descubrirán que quizá aquella boda impulsiva no fue el mayor error que cometieron en Las Vegas. El verdadero riesgo podría ser admitir que lo que existe entre ellos ya no se limita al dormitorio.